Ofrecen joyas literarias desde su hogar

Ecribe el francés Michel Houellebecq que vivir sin leer es peligroso porque obliga a conformarse con la vida. Cristian Arenas (31) y Nadya Llanos (27), como si tuvieran esa premisa en la cabeza -quizá la tengan o se adivina tras una charla con mates- decidieron llevar ese peligro al extremo y ahora comparten la biblioteca que les gustaría tener si no tuvieran que ganarse la vida de alguna forma.

Hace un año y medio crearon Mendoza Lee. Una iniciativa que consiste en adquirir libros usados de grandes lotes de libros huérfanos, en su mayoría, y seleccionar aquellos que más les gustan para venderlos entre quienes se ponen en contacto con ellos.

Y, si bien comenzaron de a poco con esta propuesta, conservando los respectivos trabajos que tenían en aquella época, hoy aseguran que se sustentan casi exclusivamente con los ingresos que obtienen por el trabajo que eligieron tener.

Ellos consideran que su impronta de compra y venta de libros es única en Mendoza, al menos bajo el sistema de contacto por redes sociales para adquirir determinado tipo de literatura y que, en general, escapa de lo que se vende como best sellers.

Biblioteca abierta

En 2013, impulsados por su amor a la lectura y el consecuente consumo de libros, encontraron que en la provincia hay pocos lugares de venta de libros usados donde realmente se puedan pedir recomendaciones o consejos fieles.

“Por eso se nos ocurrió empezar esto, con una visión menos comercial y que fuera independiente, con títulos que nos gustan a nosotros. En resumen, es como si fuera nuestra biblioteca puesta a la vista de quien le interese. Porque vemos que en los negocios de usados les da lo mismo vender cualquier libro”, asegura Cristian, que es profesor de historia.

Si bien no quieren convertirse en una librería tradicional, dicen que van a equipar el living de su casa para poder recibir a los clientes ya que actualmente entregan los pedidos a domicilio o fijan un punto en común para el encuentro, que habitualmente es Peatonal Sarmiento y San Martín, en ciudad.

“La idea que tenemos es que la gente pueda venir a ver los libros, pero también que puedan charlar con nosotros y tomarse un mate. Tenemos clientes que ya tienen esa confianza con nosotros”, asegura la pareja.

¿Cómo trabajan?

Mendoza Lee no trabaja con stock y por ello no tienen la posibilidad de elegir con exclusividad, los libros con los que trabajan. Lo que hacen es comprar lotes enteros de libros y a partir de ello seleccionan los que más les gustan. “Es difícil conseguir el que te gusta en particular. Por ejemplo, de 300 libros nos quedan 50”, afirma Cristian. Una vez que la propuesta comenzó a funcionar, muchos herederos de bibliotecas que ya molestaban en otras casas, comenzaron a ponerse en contacto con ellos. “Nos pasó que un hombre nos dio los libros y más que la plata por ellos le interesaba que les devolviéramos los canastos en los que venían”, recuerda Nadya.

Ambos coinciden en que es una actividad sumamente rentable ya que la gente los prefiere. Es que por un libro que se puede comprar en una librería tradicional se pueden llevar tres en la suya. “Hay gente que nos sigue por los títulos, otra por el precio y otra por las dos cosas. De todas formas, es difícil que la gente consuma libros que no conoce”, confirmaron.

Hallazgos

Como es de esperarse -o es con lo que los lectores ávidos sueñan- en los lotes de libros que han adquirido han llegado verdaderas joyas literarias.

“Un día nos llamó un hombre que tenía una empresa de transportes -camiones- y le había quedado uno lleno de libros. Cuando los fuimos a ver encontramos ejemplares del 1600 y 1700, una colección de las “Leyes de Indias”, de la época colombina. Todos los libros están lacrados y algunos tienen el sello de Alfonso X”, relata Cristian agregando que libros similares aun están en casas particulares y que probablemente se están echando a perder.

También encontraron un libro de Las mil y una noches argentinas del escritor mendocino Juan Draghi Lucero, autografiado, y uno firmado por Alfredo Bufano. “Nos llegaron varias primeras ediciones y la mayoría los hemos vendido, pero los que más nos gustan, nos los quedamos”, confiesan.

Para finalizar, dijeron que la idea de Mendoza Lee es que sea un espacio donde se puedan armar debates literarios y remarcaron que no quieren ser vistos sólo como un espacio comercial sino que su intención es que funcione como un blog, para que exista un intercambio de ideas. Quienes quieran interiorizarse más respecto del catálogo de Mendoza Lee, que incluye literatura clásica, psicología, filosofía, sociología y política entre otros, pueden hacerlo al perfil de Facebook. Allí están los datos de contacto para adquirir alguno de los tesoros a través de los cuales Cristian y Nadya viven en peligro.

Una opción accesible en el Este provincial

En San Martín, Mariangel Sara (29), Héctor Moreno (34) y Juan Pablo Moreno (33) llevan adelante una iniciativa similar. Y, según indican, luego de que cerrara la última librería tradicional del departamento ellos son la única opción para quienes quieren acceder a textos sin tener que desplazarse hasta la Capital.

“No damos abasto con la cantidad de trabajo que tenemos. Es que la gente no tiene donde comprar. Además, si tiene que ir a Capital debe pagar 40 pesos extra de colectivo. Y la idea es que sea más barato y accesible”, cuenta Héctor, más conocido como Rulo. La iniciativa de los chicos -denominada Lectura Librería Itinerante- nació en Noviembre del año pasado. Una serie de hechos hicieron que, casi por casualidad, comenzaran con este proyecto.

“Todo empezó porque San Martín se quedaba sin librerías y el dueño de la última que cerraba nos vendió 8 mil libros. A eso se sumó que uno de los compañeros de nuestro grupo – tienen un programa radial de literatura- que llevaba libros en un paño a la plaza ya no iba a poder hacerlo y me los dejó”, dice Rulo agregando que tienen contactos en Buenos Aires que les facilitan el aprovisionamiento de forma similar a Mendoza Lee. Con todos esos libros se les ocurrió abrir una cuenta en Facebook y los pedidos que reciben son constantes, tanto que en pocos meses ya han recibido pedidos de la Ciudad de Mendoza y hasta de Chile. “Se los llevamos a la casa, o quedamos en encontrarnos en algún punto”, detallan.

Generalmente, lo que más les piden es literatura, porque empezaron trabajando con profesores de lengua, pero también temáticas de historia, filosofía y algunos libros de autoayuda. De todas maneras, tratan de no vender best sellers aunque tampoco se los solicitan demasiado.  “Por ahí son personas que no estudian pero que tienen un conocido que les recomienda un libro, estudiantes, profesores y los alumnos de ellos que les dicen que nos compren a nosotros”, señala el joven.

Y sigue: “Les recomendamos autores que no son clásicos, como William Burroughs o Charles Bukowsky. Pero también Liliana Bodoc o Arturo Jauretche”. Por ahora, piensan que seguirán bajo esta metodología de trabajo, aunque no descartan que en el futuro puedan hacer extensiva esta oportunidad literaria en los departamentos de Lavalle o La Paz.

Fuente; http://www.losandes.com.ar/article/ofrecen-joyas-literarias-desde-su-hogar

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