Cómo redactar una última línea memorable

sobre escritura

No juzgues a un libro por su portada ni por su primer párrafo.

 

Júzgalo por su desenlace. Y con ello nos referimos a sus últimas líneas.

 

En Palibrio no nos cansamos de recordarte que un buen diseño y una frase inicial llamativa pueden despertar el interés del lector pero, si lo que quieres es una historia que funcione en el mercado editorial y unos lectores que se rindan a tu estilo, empieza a fijarte en el poder de las últimas líneas.

 

Estas pueden no ser tan memorables como las de apertura pero definen la sensación final del lector. Si la primera línea determina las ventas de tu libro actual, la última determina las ventas de tu próximo libro. Así han tratado sus últimas frases los escritores más leídos. Copiamos sus trucos para que los usen nuestros escritores autopublicados.

 

Cerrar el círculo

Palibrio | Cómo escribir un final de libro memorable

Resuelve el misterio, aclara la relación entre los dos protagonistas o soluciona los interrogantes que la historia había abierto.Un final no es tal si no proporciona respuestas. Sean estas abiertas o cerradas.

 

Las líneas que ponen el punto y final a tu obra no pueden estar desligadas del argumento y deben proporcionar al lector una sensación de continuidad. No cometas el error de irte por los cerros de Úbeda en el último momento pero no coartes tampoco la imaginación del lector.

 

George Orwell lo hizo a la perfección en 1984 donde, pese a luchar contra el orden colectivista establecido, el protagonista se rinde finalmente a la jerarquía del partido: “Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido así mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano”.

 

Revelar las claves

Palibrio | Cómo escribir un final de libro memorable

No es lo más común hacer esperar al lector hasta la última línea para que entienda el argumento pero, si este no ha sabido interpretar las pistas de la narración, una aclaración al final del libro puede ser la guía definitiva.

 

Uno de los mejores ejemplos actuales que hemos encontrado en Palibrio es el de la novela de Markus Zusak adaptada a la gran pantalla, La ladrona de libros. Después de sospechar quien se esconde en la voz femenina narradora durante todo el argumento, la nota final del epílogo disipa toda duda: “Última nota de la narradora: los humanos me acechan”.

 

Compartir “grandes verdades”

 

A los que leemos novelas, no suelen gustarnos las historias explícitamente adoctrinadoras en la literatura –si nos gustaran, leeríamos a Coelho– pero, por el contrario, sí nos gusta aprender de nuestras lecturas.

 

No es necesario relatar grandes verdades en las frases finales pero moralejas, sugerencias o consejos finales aportan siempre un componente emocional apreciado y la sensación de que hemos aprendido algo nuevo.

 

Después de toda una obra reprimiendo sentimientos y deseos, la liberación de Holden Caulfield al final de El guardián entre el centeno de J.D. Salinger es reveladora tanto para lectores adolescentes como para los no tan adolescentes: “En el momento en que uno empieza a contar cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo”.

 

Arrancar sonrisas

Palibrio | Cómo escribir un final de libro memorable

Terminar con un poco de agudeza y crítica simpática no falla. Y más si el final no es precisamente el “happily ever after” que desearían los lectores.

 

Un colofón de este tipo es el que leemos en Emma de Jane Austen, una obra donde el romanticismo no está reñido con la sátira a las convenciones sociales de la época: “A pesar de tales deficiencias, los deseos, las esperanzas, la confianza y los augurios del pequeño grupo de verdaderos amigos que asistieron a la ceremonia se vieron plenamente correspondidos por la perfecta felicidad de la pareja”.

 

No obstante, no te recomendamos hacer uso de este recurso si no encaja con el tono general de tu novela.

 

Abrir el inicio de un nuevo libro

 

Cerrar un argumento abriendo nuevas posibilidades no es una contradicción; es una forma de dar continuidad a los personajes. El libro puede haber terminado pero, tal y como ocurre en la obra de Fyodor Dostoyevsky, Crimen y castigo, la vida sigue… Y las oportunidades de publicar un nuevo libro en español también.

 

“Pero aquí empieza otra historia, la de la lenta renovación de un hombre, la de su regeneración progresiva, su paso gradual de un mundo a otro y su conocimiento escalonado de una realidad totalmente ignorada. En todo esto habría materia para una nueva narración, pero la nuestra ha terminado”.

 

Fuente; http://blog.palibrio.com/consejos-para-escritores/redactar-final-libro

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