Pasos para elaborar un plan de obra

sobre escritura

os siguientes pasos son algunos consejos para elaborar un plan de obra a partir de un diseño curricular y por encargo, con base en parámetros específicos y claros establecidos por la casa editorial.

Identifique su población meta

¿Se dirige a un público general o especializado? ¿Son estudiantes de una carrera o de un curso de servicio? ¿Son estudiantes de niveles iniciales o avanzados? ¿Cuáles conocimientos previos deben tener para comprender este material? ¿Cuáles habilidades y conocimientos habrá adquirido al finalizar la lectura del texto? ¿Cuál es el perfil de salida de la carrera a la que pertenece la asignatura? ¿Cuál es la edad promedio? ¿Hay mayoría de hombres o mujeres? ¿Es una población de bajos recursos o muy educada?

Las respuestas a estas preguntas le ayudarán a tomar ciertas decisiones sobre el tipo de discurso que deberá emplear para escribir el texto. Sabrá si puede emplear un lenguaje más o menos especializado o, por el contrario, debe ir aportando las definiciones de algunos conceptos básicos. Le indicará la naturaleza de los ejercicios y actividades complementarias y, en general, le dará una idea de la profundidad con que debe tratar el tema.

Determine la extensión de la obra

Antes siquiera de formular la estructura de la obra, hay que saber todos los pormenores operativos: ¿cuántas páginas tendrá?, ¿cuáles son los plazos generales de entrega?, ¿será o no una obra ilustrada? En especial, se debe conocer todo lo posible sobre la extensión del texto, tanto en cantidad de palabras como en número de páginas.

  • Cantidad de páginas/palabras de la publicación: 50-80 páginas (menos de 50 000 palabras, 150-200 páginas (50 000-70 000 palabras), 300-500 páginas (100 000 palabras en adelante)… La equivalencia palabras/páginas varía según las características de la página publicada, el tipo de obra y los productos específicos de la casa editorial.
  • Porcentaje de ilustraciones aproximado para la obra: menos del 5%, entre 15 y 30%, 50% o más.

A mayor porcentaje de ilustraciones, menor porcentaje disponible de texto. Por ejemplo, si la publicación final debe rondar alguna cifra aproximada entre las 175 y las 200 páginas de cuerpo de texto (aparte irán las páginas preliminares y otros recursos de la obra), pero es una obra con un porcentaje de figuras superior al 40%, y lleva recursos gráficos como una columna auxiliar para información flotante y móvil, la cantidad de palabras se reducirá de 50 000 a unas 30 000.

Si, por el contrario, las mismas 200 páginas son para una obra de solo texto, sin ilustraciones ni columna auxiliar, se podría pensar en unas 70 000-85 000palabras.

Esto debe estar claro desde el inicio, así usted, cuando escriba, no perderá esfuerzos en obras inacabables que luego serán recortadas sin misericordia.

Comprenda y respete la metodología de la asignatura

Una obra puede tener un enfoque más teórico o más práctico. Conviene diseñarla para que responda a las necesidades metodológicas. Si la obra tiene un enfoque teórico, tendrá una mayor cantidad de palabras. Sin embargo, si es de corte práctico, el texto puede ser menos relevante que los ejercicios y prácticas incluidas.

Analice los objetivos y temas de la asignatura

La obra final deberá ser el reflejo del diseño de la asignatura. Cuando lea el diseño curricular, revise los siguientes puntos: ¿cuántos temas tiene?, ¿cuántos objetivos tiene cada tema?, ¿cuál es la lista de contenidos asociada a cada objetivo?, ¿cuántas horas se espera que el estudiante le dedique a cada tema?, ¿cuánta profundidad deberá tener cada tema?

Conviene elaborar una lista de todos los contenidos de la publicación, con base en esta propuesta inicial. Esta lista luego tendrá que adquirir estructura, en términos de secuencia, extensión y profundidad. Una vez reorganizada, podrá distribuirse entre la cantidad de secciones o capítulos.

Defina cuántas partes, temas o capítulos tendrá su obra

Una vez conocidos estos datos, es necesario comenzar a tomar ciertas decisiones generales. Todavía aquí no desarrollamos contenidos como tales, sino que nos basamos en el documento que se haya proporcionado como base para proponer el texto, ya sea un diseño curricular o el plan de una asignatura.

  • División general de la obra: ¿tendrá una o varias partes?, ¿cuántos capítulos tendrá?, ¿cuántos temas serán atendidos en cada capítulo?, ¿cuál será la extensión promedio de cada capítulo?
  • División específica de los capítulos: ¿cuáles serán las partes en las que se divide un capítulo fijo? Por ejemplo: objetivos, motivación, desarrollo de la teoría, práctica dirigida, práctica independiente o ejercicios de autoevaluación.
  • Recursos didácticos tentativos: ¿cuáles subsecciones adicionales incluiré, no sujetas a apartados sino a las oportunidades temáticas? Se usan estos recursos para añadir información de cultura general, transversalizar de algún tema, preguntas generadoras, recomendaciones bibliográficas para ampliar el conocimiento de la temática, gráficos, esquemas.

Si un tema corresponde al 25% de los contenidos de la asignatura, no podrá abarcar la mitad de la obra (digamos, por decir algo, 100 páginas), porque estaría excediendo el espacio que le debería dedicar y esto redundará en una obra desequilibrada o que, al final, podría llegar a tener 500 páginas en lugar de 200.

El esquema (outline) o índice tentativo de la obra

Este es el paso más productivo porque, a partir de aquí, la obra comienza a “verse” y podemos imaginarla más o menos como llegará a ser. Se toma cada capítulo, tema o parte de la obra y se comienza a desglosar en sus contenidos específicos. Aquí se pueden seguir estos pasos:

  1. Distribuir todos los temas entre la cantidad de capítulos/páginas que tendrá la obra.
  2. Fijar una extensión promedio para cada uno de los capítulos y sus temas.
  3. Hacer un esquema (puede ser en un cuadro, para más comodidad) que se irá rellenando con base en el diseño curricular. Incluye las secciones “fijas” o repetidas que el capítulo tendrá, en su respectivo orden (por ejemplo, un resumen inicial siempre al principio de la obra o una síntesis siempre al final del texto).
  4. Anotar los objetivos del capítulo con base en los temas incluidos.
  5. Desglosar el capítulo en sus apartados principales.
  6. Desglosar los apartados principales en subapartados.
  7. Describir (en una oración o dos) los contenidos que desarrollará cada apartado.
  8. Incluir notas con ideas adicionales de escritura (ilustraciones, actividades, recursos de mediación).

Sobre la numeración

Si es una obra académica, al menos para efectos de preescritura, conviene emplear una numeración detallada, estilo 1, 1.1, 1.1.1, 1.1.1.1… Si se emplea este modelo, se debe recordar que está sujeto a algunas reglas básicas:

  • La primera cifra corresponde al número de capítulo (1, 2, 3…)
  • La cifra que le sigue corresponde al título nivel 1 del capítulo (1.1., 1.2, 1.3…)
  • La numeración se reinicia con cada capítulo: capítulo 1: 1.1, capítulo 2: 2.1…

Para finalizar

Una vez que se logra esquematizar el primer capítulo, el resto se vuelve más sencillo: se “rellena” el esquema básico de capítulo con la secuencia de temas del diseño curricular o plan de la asignatura y se hacen las adaptaciones del caso.

Un esquema básico de primer capítulo podría verse así:

Capítulo 1: Edición para autores

Apartado
Subapartado
Notas
Objetivos de aprendizaje
  1. Reconocer el valor de la edición de textos en el proceso creativo.
  2. Distinguir los tipos de edición.
[Los objetivos se toman textualmente del diseño curricular]
Introducción Motivación de lectura. Se inicia con una anécdota que remita al tema principal.
1.1. Edición y escritura 1.1.1. Por qué debo dejar que alguien edite mi texto
1.1.2. Cuándo editar
1.1.3. Cómo altera la edición mi texto
Tendrá una sección para columna auxiliar con preguntas frecuentes de los autores.
1.2. Tipos de edición 1.2.1. Edición de contenidos
1.2.2. Edición sustancial
1.2.3. Corrección de estilo
– Se ilustrará con páginas corregidas a mano.
– Se incluirá un recuadro con un ejemplo célebre de edición
1.3. Técnicas para editar el propio texto 1.3.1. Eliminar lo que sobra
1.3.2. Reconocer muletillas, latiguillos y errores frecuentes
1.3.3. Comprobar las afirmaciones
– Se incluirá la definición de “latiguillo” y “muletilla” en la columna auxiliar
¡A practicar! Ejercicio de corrección textual

Desde luego, este ejemplo fue inventado para este artículo y no refleja ninguna obra real.

Se debe velar porque todos los contenidos del plan estén incluidos en la obra y que las adiciones (temas de más, nuevos apartados, discusiones extra) estén justificadas, sean pertinentes y se limiten a la información estrictamente necesaria para comprender la obra en su totalidad.

Con el plan listo y aprobado, se puede, ahora sí, comenzar a escribir; con la ventaja de que ahora no me atrapará la incertidumbre: sé más o menos cuántas páginas tendrá mi libro, cuántas páginas tendrá cada uno de los capítulos y cuáles serían los temas fáciles o difíciles. Mis sesiones de escritura serán más productivas porque no dependerán del susurro de la musa, a ver cuándo me dará la alegría de decir que esta es la última página, sino de mi itinerario de viaje, que puedo o no seguir en secuencia.

 

fuente; https://blognisaba.wordpress.com/2014/10/06/pasos-para-elaborar-un-plan-de-obra/

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