El enigma del anticipo para el autor en los contratos de edición

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Una pregunta habitual, entre autores de contenidos y quienes no lo son, es de dónde sale la cifra del anticipo en concepto de derechos de autor que figura en los contratos de edición. No es ningún misterio para quienes trabajamos en el sector editorial, pero sí puede llegar a ser confuso si no se especifica de forma correcta en los contratos o bien no se explica de dónde deriva. En esta entrada explico cuáles son las variables que intervienen para obtener esa cifra y verán que enigma, en sí, no hay.

 

Qué es un anticipo por derechos de autor

Quienes no trabajan o no tienen relación con el mundo de la edición de contenidos es normal que no conozcan en qué consiste el copyright de una obra y cómo se remunera a su creador. Si se hace un solo pago o varios, si cobran porcentajes por la venta de esos contenidos y con qué tiene relación ese porcentaje, si cobran por ceder los derechos de reproducción en el extranjero de esos contenidos, etc.

El anticipo es el dinero que el creador de un contenido recibe a la firma del contrato que, en el caso de los libros, el contrato es de edición y publicación con una editorial. Este anticipo —y de allí el nombre— es un adelanto que el autor recibe en concepto de regalía por la obra que le publicará la editorial. A esta regalía el autor la recibe en concepto de derechos de autor y se relaciona con la totalidad de la venta de su obra publicada. En resumen, el anticipo es un adelanto del total que cobrará por la venta de sus libros.

El concepto de anticipo siempre estuvo ligado a los libros impresos porque se calcula sobre la base de los ejemplares que se imprimirán, cosa que no se puede hacer con los libros electrónicos. En los ebooks la obra está contenida en un archivo y este puede reproducirse tantas veces como se quiera, por tanto no existen los ejemplares. Así, es necesario establecer unadiferencia del concepto de anticipo para el libro impreso y para el libro digital.

Tanto en un caso u otro, el anticipo es un concepto que debe estar consignado de forma clara en el contrato de edición, además de que así lo estipula la Ley de Propiedad Intelectual en su artículo 62, inciso b). En el contrato de edición, el anticipo puede estar expresado por una suma concreta en una determinada divisa (por ejemplo, 2.000 €) o en porcentajes que refieren a un valor (por ejemplo, 10% del PVP del libro impreso).

 

Anticipo para libros impresos

En el caso de los libros impresos, para establecer el anticipo que un autor percibe, el editor hace la siguiente cuenta. Esta cuenta, a su vez, deriva del escandallo editorial, donde el editor ha calculado los costes totales de elaboración de la obra y la estimación de venta de los ejemplares del libro impreso.

Retomo el ejemplo que expuse en Reparto de porcentajes en la edición de un libro impreso:

Precio de venta al público (PVP): 10,40€

Precio de venta sin IVA: 10,00€

Cantidad de libros a imprimir en la 1ª edición: 2.000 ejemplares

Porcentaje correspondiente a derechos de autor: 10% del PVP de libro = 1 € por libro

10,00 € x 2.000 ejemplares = 20.000 €

Anticipo: 10% de 20.000 € = 2.000 €

Al autor, si acuerda un 10% en concepto de derechos de autor con el editor, le corresponde 1 € por cada libro vendido. Como el editor proyecta que venderá 2.000 ejemplares le anticipa el 10% de la edición a cuenta de las ventas futuras que, en el ejemplo es de 2.000 €.

El editor es quien debe “hacer bien” las cuentas y tener la certeza de que la primera edición del libro se venderá en tu totalidad para cubrir el porcentaje destinado al copyright de la obra. Si hubiera más reimpresiones o ediciones de la obra, el autor cobrará un 10% por cada libro vendido en cada una de esas reimpresiones y ediciones. Si hubiera menos ventas de las proyectadas por el editor es este quien asume el riesgo de no cubrir el anticipo.

Es entendible, y más aún por la situación actual de la edición de libros, por la disminución de ventas de libros, por la gran rotación que estos tienen en el circuito comercial y a la crisis en general, que el editor no pueda efectuar un adelanto equivalente al total de la primera edición, que no pueda abonar el 10% del total de las ventas que ha proyectado de la obra a la firma del contrato. Algunas editoriales ofrecen al autor la mitad del anticipo; es decir, un 50% de lo que tradicionalmente le correspondería. Después de todo, la forma que establecer el anticipo es consuetudinaria y no hay norma o ley que establezca cómo debe hacerse y, en última instancia, el creador del contenido es quien decide si las condiciones contractuales le agradan o no.

Por lo general, en un mismo contrato de edición se establecen los porcentajes para las diferentes modalidades de edición (trade o tapa dura, bolsillo, canal club, edición especial, electrónico, etc.). Si además de la publicación de la obra en trade o tapa dura se acuerda otro porcentaje para la modalidad bolsillo, por ejemplo, un 6%, el autor cobrará el 10% por cada libro vendido en tapa dura y un 6% por cada libro vendido en bolsillo. Y así con las demás modalidades de edición y publicación de la obra.

Un problema con el que el autor puede encontrarse es que el contrato de edición no especifique la cantidad exacta de ejemplares a imprimir en la primera edición y la cláusula esté redactada de este modo: “La primera edición constará de un mínimo de 1.000 ejemplares y de un máximo de 3.500 ejemplares. El número de ejemplares a imprimir se determinará con un mes de antelación a la fecha de publicación”. De encontrarse con esta situación, el autor debe exigir —y el editor tiene la obligación de otorgarlo— el certificado de impresión que expide la imprenta donde se especifican las características y la cantidad de ejemplares del libro impresos en la tirada. De esta forma, podrá corroborar cuánto le corresponde cobrar por derechos de autor por la primera edición de su libro.

Como en la edición digital el anticipo funciona de forma diferente porque no existen los ejemplares sobre los cuales calcular el adelanto, se conseja firmar otro contrato por las modalidades de edición digital, incluso si el autor cede los derechos a un mismo sello editorial para todas las modalidades.

 

Anticipo para libros digitales

El anticipo para el autor en las diferentes modalidades de edición digital no puede establecerse sobre la base de los ejemplares porque estos no existen: solo existe un archivo que puede reproducirse tantas veces como se desee.

Como la edición digital está en pañales, en comparación con la edición tradicional, no existe una usanza instaurada de cómo establecer el anticipo para los autores que ceden los derechos para publicar en modalidades digitales. De acuerdo a las indagaciones que realicé y que están expuestas en Reparto de porcentajes en la edición digital, el autor recibe un 25% en concepto de derechos de autor por publicar en digital.

Algunas editoriales pueden fijar este porcentaje sobre el PVP de la obra publicada en digital, aunque la mayoría de los convenios entre sellos y autores se centra en el 25% de los ingresos netos; es decir, el 25% de lo que queda después de descontar las comisiones de las distribuidoras digitales y/o las librerías online. Las editoriales que también venden la obra mediante impresión bajo demanda (PoD) y a plataformas de lectura en streaming o por suscripción suelen ofrecer a los autores entre un 35% y 50% de los ingresos netos.

Si se suponía que un autor renunciaba al anticipo por autopublicarse, con la edición digital, incluso bajo el paraguas de un sello editorial, puede suceder lo mismo: en el universo del ebook no existe el anticipo para el autor, según Ignacio Latasa de Leer-e. Para Amalia López, de sinerrata editores, el concepto de anticipo “sigue teniendo cabida en el ámbito digital, aunque está más diluido, o menos extendido, que en el de papel, porque han aparecido nuevos modelos de negocio en los que no se contempla”.

En el caso de que exista un anticipo en la edición digital es porque la editorial no ha separado los derechos digitales de los del papel y hace un paquete estilo “2×1”. Entonces la editorial paga al autor un anticipo por ambas o todas las modalidades de derechos cedidos. Las editoriales pequeñas o minis, que arriesgan en lo que publican —por ejemplo, primeras obras de autores nóveles— no dan anticipo porque no pueden permitírselo, independientemente de si editan en digital o en papel.

 

Finalmente, el anticipo no solo puede aplicarse al autor de una obra sino también a su traductor, ilustrador, etc., que pueden solicitar el pago de un adelanto por realizar su trabajo.

 

Fuente; http://marianaeguaras.com/el-enigma-del-anticipo-para-el-autor-en-los-contratos-de-edicion

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