Crónica de un descubrimiento por MSE

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Nunca pensé que ir a un festival sería tan divertido, tiendas de campaña y gente sudorosa con los mismos gustos musicales que tu.

Fue todo planeado en el último momento, y llevábamos lo mínimo y necesario, agua, tienda de campaña, algo de comer, serian un par de días de no dormir y pasárselo bien.

Al llegar allí llovió mientras colocaba la tienda, no era un experto, pero la coloqué como pude, mis colegas se rieron de mí, sí, era la más cutre que había, como ya he dicho fue todo de improviso, y era la más barata y cutre del lugar, por otra parte, estaba bien para distinguirlas de las otras que parecían clones y no tenían nada de especial.

Estaba bastante nervioso, era mi primer festival, y tras varios conciertos, sudor, agua, sed, agua, correr, gritar, tener hambre, sed, saltar, escuchar música y reír era hora de ir a la tienda de campaña de nuevo. Parecía el menos preparado, solo unas bolsas de snaks y una botella grande de agua. -No aguantaras así los tres días. Dijo un chaval, que tenía  su tienda cerca de la mía. -Si hombre. Reí. Sabía que era verdad, pero no era plan de decir nada a nadie.

En “Información” del festival ponía que había un supermercado cerca de allí, así pues, me dispuse a buscarlo y traer provisiones. Camine, pase un puente que me cedía el paso de un lado a otro de la autopista, había muchas naves industriales, fábricas alrededor, los carteles de la autopista sólo señalaban una conocida tienda de deportes, y busque un poco desesperado algún cartel que señaliza la situación del supuesto supermercado.

Tras dar vueltas, no muy lejos del puentes que estaba cerca de la zona de acampada, ya que no quería perderme, sin ninguna pista fiable comencé a seguir  a un grupo de gente, que esperaba que fueran al anunciado supermercado, del que no había cartel alguno. Estaba nervioso, andaba tras un grupo de personas a lo lejos con mucha sed, mucho sol, sin saber si todo lo de mi tienda estaba bien, ya que no había nadie más que yo para vigilar mis cosas, y no estaba nada cerca de la tienda, pasaban calles, cruzaban carreteras,  pasaban autobuses, algo sorprendente ya que solo había visto el autobús que me trajo algo cerca de la acampada , pero no había pasado por ese lugar.

Y por fin, tras una buena caminata divise la tienda, se ve que la información del festival no era veraz, ya me quejare. Compre, fundamentalmente, chocolate,  y una botella de agua, no llevaba mucho dinero encima. Si alguna vez me voy  de festival, otra vez, me lo prepararé con tiempo, no hubiese estado mal haber ido con alguien, o incluso haber ido con alguien con coche, pero fui solo, que triste, al menos la gente de alrededor parecía maja, aunque, sabía que no los volvería a ver después del festival, al menos mientras estuviera allí me lo pasaría lo mejor posible.

Tras compartir emparedados de chocolate, y unos cuantos chistes, los chicos de alrededor de mi tienda, y yo, nos hicimos algo parecido a amigos, y nos sentamos delante cada uno de su tienda charlar y a beber. Como hacía un calor horrible, y lo único frió era cerveza, en la neverita de uno de los chavales, compartió un par de latas con cada uno.

A mi no me gustaba la cerveza, pero era lo único frío, el chico fue muy amable pasándome un par de latas, y la verdad es que no estaba tan mal.

Recuerdo cuando era pequeño, y mi abuelo se dejaba el culin de un botellín de cerveza sin alcohol, y lo probaba a ver como sabia, en cuanto saboreaba un poco lo escupía, no era dulce, ¿Como le podía gustar eso? no lo comprendía, pero el se la bebía tan a gusto. Ahora me sentía un poco igual, prefería las bebidas dulces, pero, lo único frió eran las cervezas, y no pensaba yo que tras un rato lo bebiese con gusto, seguía sabiendo igual, pero, me parecía como más comestible, no es que fuera cerveza negra, pero de repente sentía el sabor a cereales, a lúpulo, me sabía todas las historias de la fermentación y el  pan, pero no pensaba que me llegara a gustar nunca. Tras unas cervezas amistosas, charlamos nos contamos nuestras vidas, lo que más nos había gustado lo que menos, hasta me lleve algún e mail y teléfono para quedar.

Un grato fin de semana largo, y cansadisimo de tantos conciertos, de ir de un lado para otro, de pasar calor, de pasar frió de noche, menos mal que llegaba a casa a echarme un rato. Esa misma noche, y tras una larga siesta, quede con mis habituales amigos para tomar algo, me sorprendí pidiendo la misma cerveza que nos ofreció el chico del festival. Mis amigos también se quedaron sorprendidos, “si a ti solo te gustaba el dulce” decían.

Ya que veía que me iba aficionando, me invitaron a una cata de cervezas, algo innovador para mi, te daban varios tipos de cerveza te explicaban como estaba echas, y te ofrecían la mejor tapa para el tipo de cerveza en cuestión, he de decir que las cervezas subían de grados y acabas un poco achispado, pero nos lo pasamos en grande intentando adivinar el olor de cada cerveza, comiendo desde anchoas hasta chocolate, chocolate nunca hubiera imaginado que pudiera acompañar a una cerveza.

Hay una chica en el grupo que se vino a hacer la cata de cerveza también, pero ella era como yo, cuando no la bebía, y no lo disfruto mucho, excepto una con un sabor a cereza, que sabe como a piruleta, es extraño, pero no esta nada mal.

Todos mis amigos le decían que empezase a beber cerveza con limón y cosas así, yo por mi parte, la anime a seguir bebiendo su refresco, si no le gusta, no le gusta y ya esta, no hace falta obligar a nadie, ni ser insistentemente pesado, o al menos eso pienso. Pasaban los días y cuando me sorprendía comprando cerveza en el supermercado, me sentía extraño, me sentía como un tipo cualquiera, empecé a percibir que en ciertos lugares eran más baratas que lo que bebía yo antes, que siempre es de agradecer.

Me informe, y resultaba que era hasta dietética, así que deje de beber tanta azúcar. Muchos domingos nos íbamos a tomar unas cervezas a “el bar del fútbol”, no es que el bar se llama así, es por que siempre veíamos el fútbol allí. Casi se había convertido en una tradición.

Cuando salía solo, por ahí, de ligoteo, me salía más barato invitar a alguna que otra chica, aunque, no era mucho de invitar, he de reconocer que alguna vez lo he echo, es mas guay si te invitan a ti, a mi, por ahora no me ha pasado nunca, pero he oído que pasa, vaya, esto último ha sonado muy triste.

Me apunté al gimnasio,  con otro colega, mi mejor amigo,  no hacíamos mucho, una hora para correr, y poco más, sí, sé que gasta menos correr por el parque, pero es que, a mi, me gusta más el gimnasio, no se, manías, quizás los idealice cuando no podía pagármelos. Tras el gimnasio íbamos a bar a tomar unas cervezas, hablamos de todo un poco,  de que se iba a comprar un piso con su novia, que le iban las cosas muy bien, y era muy feliz, a veces reconozco que me da entre envidia y asco, envidia, con novia, un buen curro, en forma, y asco de verle tan feliz, y no ser yo así, quizás me haya quedado atrás en casa de mis padres, sin novia, debería sentar la cabeza.

Me deprimió un poco cada vez que volvía a casa tras beber algo en el bar, me sentía viejo, desfasado, la gente de mi generación se estaba casando, comprándose casa, o incluso teniendo  hijos.

Quizás, aya llegado tarde a los placeres de la vida, como ir de festivales, beber cerveza y apuntarme al gimnasio. Quien sabe, o quizás los viejos sean ellos, que me hacían sentir viejo, más mayor de lo que soy, quiero decir, por hacer cosas desfasadas a mi alrededor, hoy en día la gente no se casa, se junta, hoy en día la gente no se compra pisos, los alquila, hoy en día la gente no tiene hijos, mentira, si que tienen hijos.

Puede que sea por que mi juventud me la pase currando, y no saliendo de fiesta porque estaba cansado de la obra, luego me especialice en electrónica, y arreglando cositas para un centro comercial, puede que no sea el trabajo soñado, ni el trabajo de mi vida, pero no me puedo quejar, y no soy de los que se callan las cosas que no van bien, y que oprimen mis derechos, ni mucho menos, yo siempre he sido claro.

Pero últimamente estoy algo deprimido, el caso es que el curro me va genial, pronto pondrán personas a mi cargo, por lo tanto me pagaran más, puede que adopte un perro, así le salvare de un destino cruel, y a lo mejor hasta ligo sacándolo al parque.

O, sino, tendré a alguien a quien darle mi cariño, porque si, los hombres también sentimos, los hombres también lloramos, no somos “macho man” a veces también necesitamos un abrazo, a veces necesitamos sentir que alguien nos quiere, que parece que solo las mujeres sienten algunas veces, o eso da a entender algunas maneras de hablar, y claro por miedo a que te digan que eres un blando te callas, pero las cosas también duelen, sin salir a golpes.

Por suerte me quedaran las tardes de cerveza y fútbol los domingos en el bar. El gimnasio con mi colega y las cervezas de después para contarnos confidencias. Mis búsquedas incesantes de una chica que me quiera y a la que querer. Enseñar a mi nuevo perro truco antes de que se coma todas las plantas de mi madre del patio. Ascender laboralmente y enseñar a otros.

Y mis recuerdos de aquel caótico festival en el que descubrí la cerveza.

FIN  

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