Esperando. Por Kali Suzume

Me cansé de imaginar, me cansé de seguir soñando, es hora de afrontar la realidad.

Debo dejar de mirar en el espejo a mi corazón roto, el tiempo no me lo devolverá.

50 años son muchos años, toda una vida, pero termina abruptamente ¿y los siguientes años? No se pueden disfrutar sin mi otra mitad. ¿Cómo puede un corazón roto volver a latir si se siente frío, yerto y muerto? Ahora sólo me quedan los recuerdos…. todo lo que miro me devuelve su mirada, una más joven,  parece que me mira desde mi memoria.

Soy como un espejo roto, devuelvo la mirada rota a todo lo que veo.

Me he vuelto frágil, marchita y gris. Todo ha perdido su color, todo ha perdido su calidez. Miro mis manos, arrugadas y temblorosas, veo un anillo, una promesa, una vida que ha pasado por mis manos.

Grito de dolor, me abrazo a mi misma y me hundo. La oscuridad se cierne sobre mi, nunca imaginé que pudiese vivir sin una razón, nunca busqué ninguna razón, la razón me encontró a mi en una noche lluviosa, en la que una mano me levantó, y el propietario de esa mano se convirtió en la persona que mejor me comprendía en el mundo, mejor que yo misma.

Lágrimas de ira, rabia y dolor surcan por mis arrugas, se hunden en mi piel y me arrastran con ellas, el vacío me invade, como si una mano invisible  hurgase dentro de mí. Tocando todos los rincones de mí que una vez estuvieron llenos de amor y recuerdos.

Recuerdos, recuerdo sin ser yo consciente de ello, me abrasan por dentro todos los sentimientos que quieren salir. Ya no me quedan fuerzas, ahora, sólo, los dejo ir.

Lo peor fue la enfermedad, un buen día te caes sobre una piedra, no es que no hayas visto la piedra, sino que la piedra simplemente estaba ahí, en el camino y tu pie choca contra ella. esa piedra fue lo que le tocó sus manos callosas comenzaron a temblar, primero, levemente…. nos reimos de ello los dos como dos idiotas que nunca han visto fuego y descubren que da calor, y después, se queman. Ese día nos quemamos.

Después comenzaron los olvidos, los dolores y poco a poco solo quedó una sombra de lo que un día fue.  ¿ Cómo puedes mirar a la persona que has amado toda tu vida y decirla quien eras?,¿quién eres?, ¿qué fuiste para él? Ahora ya no eres nadie. Le pierdes y no le puedes encontrar. Cada día se aleja más de tí, hasta que un buen día ya no le puedes seguir a donde va.  Entonces deja tras de sí un cascarón vacío.

Me hundo. Ahora solo espero como un buen perro viejo que soy, a que llegue mi momento para poder seguir sus pasos, al lugar al que no puedo volver y dónde no hay retorno.

Espero.

Kali Suzume

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